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LAS BONDADES DE LAS MASCOTAS PARA LA TERCERA EDAD

by Marcelo Vinales |08/11/2017 |0 Comments | Novedades | , , ,

No vamos a ponernos nostálgicos ni medio depres ni bien comenzar, así que saquémonos este tema antes de proseguir: la llegada a la tercera edad es un cúmulo de cambios en nuestra vida. Cambia el cuerpo, se acumulan los achaques, sufrimos pérdidas de gente querida, a veces nos mudamos, nos jubilamos, y un largo etcétera. Para muchas personas la jubilación significa tiempo libre y libertad; para otras, es una calamidad, una etapa de melancolía que no saben cómo sobrellevar. Por eso muchos expertos recomiendan la compañía de una mascota en esta última etapa de nuestras vidas.

Como ya sabemos (y no hace falta que un experto nos lo diga), la tenencia responsable de mascotas es siempre una ventaja, en cualquier momento de nuestra vida. Crecer con perros y gatos, jugar con ellos cuando se es pequeño; aprender responsabilidades y ocuparnos de ellos al llegar a la adultez… No hay un solo momento en la vida de una persona en que una mascota como compañía no venga bien. Pero al alcanzar la vejez, convivir con mascotas no es solo un beneficio, es también una necesidad.

Un perro o un gato les hará compañía y eso es fundamental. Además, los animales requieren cuidados y atención, por lo que los ancianos tendrán una ocupación fundamental y diaria. No hay tiempo para sentirse mal o deprimirse cuando otro ser depende de nosotros, ¿no? Una mascota en la tercera edad los hará sentirse útiles y, sobre todo, amados.

Los perros, en especial, requieren juego, atención y paseos. Sacar a pasear al perro servirá de motivación para que los abuelos también hagan ejercicio diario, aunque sea solo salir a caminar unas cuadras. Además, los perritos siempre sirven como excusa para sociabilizar en el parque y conocer gente nueva.

Claro que si estamos pensando en regalar una mascota a una persona mayor hay varias cosas a tener en cuenta. No es lo mismo un pony que un pez; no podemos comparar una pitón con un adorable gatito. Lo mismo se aplica a las razas caninas. Para una persona que ha alcanzado la tercera edad en un perfecto estado de salud, un perro de porte grande, como un ovejero alemán o un labrador, que requiera ejercicio y paseos diarios, puede resultar perfecto. Pero si la persona tiene menos movilidad o vive en un espacio chico, los perros de compañía, como los Caniches, se impondrán sobre razas de mayor tamaño.

Es importante también que los ancianos sean partícipes de la decisión de adquirir una mascota, y de qué tipo debería ser ésta para que no les cause dolores de cabeza después. Quizás incluso prefieran adoptar un perro o un gato y llevar a su hogar una compañía que necesite tanto de ellos como el futuro dueño de este adorable ser, a quien podrá darle un cálido hogar y toda su atención.