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Perros y recién nacidos, una interesante combinación

by Marcelo Viñales |18/07/2017 |0 Comments | Novedades | , , , ,

La llegada de un nuevo miembro a nuestro hogar siempre es una gran noticia, y a la vez una revolución, vamos a ser sinceros. Sabemos que el esquema de convivencia cambiará, que un bebé demanda mucho tiempo y que por un largo periodo nos tendremos que adaptar a sus necesidades, y nuestra vida girará alrededor de él o de ella.

Si a este gran cambio que los futuros padres tienen por delante se suma la preocupación por qué se va a hacer con la mascota de la casa cuando se agrande la familia, el estrés va a terminar triplicándose y, la verdad, ¿para qué complicar todo tanto?

Entre pintar la habitación que va a usar el bebé, preparar su ajuar y hacerse a la idea de tener un hijo, es bueno que también se piense en el perro que hasta ese momento es el rey de la casa y que es probable que, como un hermano mayor, se sienta un poco desplazado de su rol al cabo de los nueve meses. Por eso es importante tomar ciertos recaudos anticipados para que todo fluya con naturalidad.

Primero, la higiene del animal es importantísima. Antes del gran acontecimiento una visita a la veterinaria para asegurarnos de que la salud del perro esté óptima y que tiene todas las vacunas al día, así como un paso por la peluquería canina para que lo deje limpito y prolijo es una buena idea, más que nada para eliminar pelos de la cara, en el caso de que tenga el pelo largo, y para que no huela mal cuando se acerque al bebé.

Tenemos que tener en cuenta que cuanto menos brusco sea el cambio para el perro, mucho mejor. Durante los meses de gestación el animal podrá ir adaptándose a la panza creciente de su dueña y, cuando nazca el bebé y aún esté en el hospital, es bueno que el primer contacto que tenga con él sea a través del olor. Los bebés huelen muy diferente a los adultos, así que el olor de una batita usada en estos primeros días lo va a ayudar a que lo conozca antes de llegar al hogar.

El momento del primer contacto, siempre rodeado de tanta expectativa, conviene que transcurra en armonía. Como sabemos, si nosotros estamos nerviosos, el perro también lo estará, así que hay que mantener la calma mientras se lo presenta. Recordemos que el bebé será ahora el integrante más débil de la jauría y nuestra mascota debe conocerlo, por eso hay que permitir que lo observe, que se acerque y que lo huela. Es probable que también lo “pruebe”; sí, un lengüetazo es común y el perro no debe ser reprendido por esto.

Si nuestra mascota nunca fue agresiva, no debiéramos tener que preocuparnos de más. De todas maneras, ser precavidos es importante. Por ejemplo, no dejar al perro con el bebé sin supervisión, no porque pueda llegar a morderlo, sino porque muchas veces, aunque tienen idea de su tamaño y a la vez de la fragilidad del recién nacido, pueden ser un poco brutos.

Una de las cosas más importantes es que para el cánido las experiencias en torno al nuevo integrante de la casa siempre sean agradables. No retarlo, no dejarlo de lado, incluirlo en los paseos familiares para que camine junto al carrito, jugar todos los días un rato con él para que no se sienta desplazado son pequeños detalles a tener en cuenta.

Si de pronto ahora que la familia se agrandó a los nuevos padres les parece mejor que el perro ya no duerma adentro, que este cambio se realice paulatinamente unos meses antes de que el niño nazca, para que no se genere resentimiento hacia el pequeño. De todas maneras, si el perro se muestra celoso o agresivo y la convivencia entre perro y bebé no resulta tan simple como esperábamos, un llamado urgente a un adiestrador canino sería imprescindible para que nos ayude a mantener la armonía en el hogar.

Foto de: http://www.freepik.es/foto-gratis/juntos-disfrutando-de-la-mujer-decoraciones-feliz_1095204.htm