Bulldog francés, de mendigo a millonario

Cada cierta cantidad de años alguna raza canina se pone de moda. Sus ejemplares se multiplican y por cualquier parque de la ciudad por el que camines, seguro ves uno o dos paseando con sus dueños. De pronto un boom: aparecen en la tele, surgen nuevos criaderos y el precio de los cachorros aumenta rápidamente. Y sí, como siempre sucede, empiezan a surgir las mezclas raras, los perros no muy “puros”, y cuando nos queremos acordar, ya hay otra raza “nueva” comenzando a resurgir y acaparando las miradas…

Hace unos años explotó la moda del Bulldog Francés y parece que por el momento sigue vigente. Con sus orejas de murciélago, su porte fortachón y sus cachetes apretujables, los “Frenchies” se colaron entre las razas de perro más vendidas. Claro, tienen muchas ventajas: son simpáticos, adorables, juguetones y portables. Como perro de compañía son ideales; son pequeños, pero a la vez fuertes, y este siempre es un plus para aquellas familias con niños que disfrutarán jugando con ellos.

Pero hay que dejar en claro que los hipsters de Palermo no han descubierto nada nuevo, el Bulldog Francés ya había tenido éxito a finales del siglo XIX en Francia (por supuesto). Aunque ojo, si bien la raza fue perfeccionada en la patria de Napoleón, resultado de la cruza de varias otras (Carlinos, Terriers y Dogos Franceses, por ejemplo), se cree que este Bulldog llegó a Francia desde Inglaterra, o quizás desde España; los especialistas no parecen ponerse de acuerdo con respecto a su origen exacto.

En las primeras épocas los divertidos Frenchies correteaban entre los puestos del mercado de París. Algunos de sus dueños los adiestraban para pelear, aunque estas peleas de perros fueron declaradas ilegales, y estos muchachitos con su contextura robusta y sus caras de enojados tuvieron que buscarse otra ocupación.

La fama del Bulldog Francés tuvo su apogeo cuando la aristocracia parisina lo adoptó como perro de compañía y los artistas comenzaron a adquirirlo y a llevarlos a todas las fiestas. Como verán, desde su origen popular, esta raza pasó a codearse con la clase alta, y desde esa época el precio en que se cotizan sus ejemplares nunca bajó. El Bulldog Francés es una de las razas más caras, y en general su precio no es para nada proporcional a su tamaño. La verdad es que no les ha ido para nada mal a estos chiquitines…