EL CELO DE LAS PERRAS NO ES UN MITO

hembras en celo

EL CELO DE LAS PERRAS NO ES UN MITO

by Marcelo Vinales |25/10/2017 | Novedades

Hay mucha leyenda urbana, mucho mito alrededor del celo en las perras. Mucha desinformación también, porque a veces los dueños se acuerdan que tienen una hembra cuando encuentran alguna manchita en el sillón o en el suelo, olvidando que, si bien a la hora de adquirir un cachorro el sexo puede dar lo mismo, hay ciertas diferencias sustanciales entre una hembra y un macho, en cuanto a la higiene, la salud y la convivencia.

Pongámonos manos a la obra, entonces: ¿qué es el celo?

El celo está formado por cuatro etapas que, en teoría, parecen bastante claras y delineadas, pero que en la realidad a veces no son tan de manual. Cabe aclarar que no todas las perritas son iguales y pueden presentar diferencias a la hora de “indisponerse”; sí, como las mujeres humanas, no todas son regulares en su ciclo, ni se hacen “señoritas” en un momento preciso y estipulado. Debemos dejar en claro que el celo en las perras varía de individua en individua.

Las etapas del celo en las hembras se dividen en:

ANESTRO: es el estado de “normalidad”, podríamos decir. El anestro es la etapa del no celo, para que quede claro. El “todos los días” en la vida de nuestra perra.

PROESTRO: acá viene la etapa en la que nos acordamos que tenemos una hembra, una hembra que ya está desarrollada, que puede convertirse en madre y que debemos cuidar, además de tomar las medidas necesarias para que la higiene canina y la de nuestro hogar sea óptima. El promedio de duración del proestro es de unos 10 días, aunque pueden ser más o menos días según la perra en particular. En este momento la hembra sangra, por lo que hace visible su “femineidad”; además, su vulva comienza a inflamarse, y su ánimo y su manera de comportarse también cambian. Va a estar inquieta, diferente y, posiblemente, mucho más cariñosa y demandante de mimos. Pero esto solo se aplica a sus compañeros humanos, porque por más que los machos enloquezcan a su alrededor, ella no le dará la hora ni al más galán del barrio.

ESTRO: esta etapa del celo en las perras se superpone un poco con la anterior. Suele comenzar a los 9 días de detectado el sangrado. La vulva dobla su tamaño y aún puede haber alguna gotita de sangre dando vueltas. El estro es el momento de la ovulación, la ventana de tiempo en la que puede producirse un embarazo. La hembra estará dispuesta a la monta, por eso hay que subir los niveles de vigilancia si tenemos un perro macho en el hogar que no esté castrado o si la sacamos a pasear por el parque.

METAESTRO: sería el momento en que la hembra vuelve a ignorar a los machos que están interesados. Su cuerpo comienza a volver a la normalidad (siempre y cuando no nos avise que vamos a ser abuelos) y su ánimo, también. Después del metaestro, de a poco volvemos a entrar nuevamente en el anestro y el ciclo del celo en las hembras, como ya mencionamos, vuelve a comenzar…