Cómo saber si tu perro es dominante.

Con más frecuencia de lo que se cree, la dominancia es identificada por los desprevenidos dueños de perros de forma tardía. Esto sucede debido a que muchas veces se desconocen los signos y síntomas que acompañan el comportamiento dominante de un perro.

El problema principal radica en que cuando este tipo de conductas de control y dominio no se identifican a tiempo para poder tratarlas de forma efectiva, tienen la tendencia a incrementarse hasta alcanzar niveles insospechados pero, sobre todo, de alto riesgo para las personas que conviven con el animal.

Un perro dominante es básicamente un controlador de recursos. Esto se debe a que nuestros perros son animales jerárquicos y dentro de su genética está cifrado quién controla los recursos de la jauría (comida, sexualidad, espacio e interacción social).

Para ayudarte a identificar si convivís en tu hogar con una mascota dominante, estos son los comportamientos típicos ante los que tenés que estar alerta:

  • Protege la comida y los juguetes, y gruñe o trata de morder si los miembros de la familia se acercan.
  • Se apodera de ciertos sitios, como muebles y camas. No resulta fácil sacarlo de estos espacios.
  • No se deja manipular con facilidad.
  • En ocasiones trata de montar las piernas de la gente.
  • No obedece órdenes básicas.
  • Tira con fuerza de la correa.
  • Trata de pelearse con cuanto perro desconocido encuentra en su camino.
  • Busca con frecuencia que sus dueños lo acaricien.
  • Alza la pata marcando con su orina diferentes lugares de la casa.
  • Lo más importante a tener en cuenta es que el perro dominante tiene como herramienta principal la agresión para mantener bajo su control situaciones y recursos.

    Entonces el asunto es: ¿qué podemos hacer ante un perro dominante?

    Para comenzar hay que buscar apoyo y asesoría profesional (Técnicos especialistas en modificación de comportamiento) para montar un programa de obediencia básica y modificación de conducta en el que se cuente con la participación activa de los propietarios.

    Además, hay que aplicar técnicas de dominancia indirecta, que permitan ir posicionando el perro en un lugar de subordinación frente a los miembros de la familia. También se debe evitar cualquier tipo de confrontación (castigos físicos, por ejemplo) o la aplicación de técnicas directas de dominancia (como forzar el perro o tratar de dominarlo por la fuerza llevándolo al suelo), de esas que son bastante comunes en los programas de televisión sobre educación canina.

    Por último, es importante entender que todo proceso de modificación conductual conlleva tiempo y que se debe tener paciencia, porque los resultados no se verán en un corto tiempo como se pretende hacernos creer en estos shows, sino a largo plazo.