El peligroso golpe de calor.

Dueños de perros, ¡alertas! Tenemos el verano encima y las temperaturas comienzan a subir peligrosamente sin aviso, los noticieros hablan de alerta roja y recomiendan agua, mucha agua, sombra y reposo. Pero ojo que estas advertencias corren también para nuestros amigos caninos. Claro que ellos lo entienden mucho mejor que nosotros, no tienen la obligación de salir a trabajar o hacer compras y, usualmente, tienen más claro que lo que necesitan en los días en que el calor no da tregua es reposar y tomar mucha agua fresca; lo demás puede esperar.

Las altas temperaturas suelen dejarnos tirados a nosotros, imaginen lo que les sucede a los perros, que no cuentan con glándulas sudoríparas. Sí, los perros no transpiran, ellos regulan su temperatura de manera diferente a los humanos: lo hacen a través de las almohadillas en sus cuatro patas y también con el jadeo. ¿Vieron cuando el perro, agotado, saca la lengua después de correr y jugar, y no deja de jadear? En ese momento es cuando el perro está regulando su temperatura corporal.

Sin embargo, en estos veranos agresivos que estamos viviendo en los últimos tiempos, el hecho de jadear no resulta suficiente y recibir los rayos del sol sobre el cuerpo durante mucho tiempo, las altas temperaturas o estar encerrados en lugares sin ventilación pueden hacer que a nuestro perro le dé un golpe de calor. El asunto de los golpes de calor en los perros no es un tema para tomar a la ligera, porque sus vidas pueden correr peligro inminente.

Anticipándonos a las temperaturas que empiezan a aumentar, conviene tomar ciertos recaudos para prevenir los golpes de calor que afectan a las mascotas. ¿Cómo? En principio, tratando de que el perro no gaste demasiada energía, por eso tenemos que tratar de evitar en lo posible que corra o que se agite en demasía; los paseos por el parque pueden hacerse bien temprano, cuando el sol no es tan potente, o cuando llega el atardecer. Algo similar sucede con la alimentación de nuestra mascota: lo mejor es que le demos de comer temprano por la mañana o cuando el sol ya haya bajado y el calor disminuido.

Si el perro pasa mucho tiempo en el patio o jardín, debemos asegurarnos de que el lugar donde quede tenga sombra, un techo o una arboleda que le proporcione cobijo durante las peores horas de sol. Y agua, por supuesto, ¡el agua es la clave! El perro tiene que tener a su disposición siempre agua fresca.

Hay animales que tienen más posibilidades de sufrir un golpe de calor, este es el caso de los gerontes, pero también de los cachorros. Además tenemos que tener cuidado con los perros obesos y con los animales que tienen manto negro; recordemos que el color negro atrae mucho más los rayos solares.

En verano mucha gente suele salir de vacaciones y algunos tienen la posibilidad de que sus mascotas los acompañen, en estos casos hay que tener particular cuidado con los golpes de calor. Si nos vamos a trasladar en auto hasta el sitio elegido para vacacionar, asegurémonos de que durante el viaje el vehículo esté bien ventilado y de que llevemos agua fresca para ofrecerle.

Ante una conducta extraña en días de altas temperaturas no tenemos que perder tiempo y llevarlo de inmediato a la veterinaria para que lo traten. De todas maneras, si tenemos en cuenta las formas de evitar un golpe de calor, evitaremos hacerle pasar un mal momento a nuestra mascota.