PASEAR CON CORREA (¡SIEMPRE!)

No es algo tan difícil de entender y, sin embargo, muchos hacen oídos sordos a esta regla tácita de convivencia. Oídos sordos o simplemente están más allá, no les interesa, asumen que no habrá problemas o que no es tan grave. Pero sí, lo es. Sí, lo puede ser. ¿De qué hablo? De los dueños de perros que los sacan a pasear ¡sin correa! ¿Cuán difícil puede ser sacar a pasear con correa a nuestra mascota? ¡Nada!

Apenas adquirimos un cachorro, una de las primeras cosas que le compramos, además de alimento balanceado, una camita y algún juguete, es el collar. Un collar de colores, con brillos o tachas o como sea. No solo lo “vestirá” y de ahí podremos colgar su chapita identificadora, sino que nos será útil para agarrarlo, sostenerlo, frenarlo si fuera necesario, y también porque de ahí irá enganchado a la correa. Sí, la correa, otro de los accesorios caninos por excelencia.

Las correas abundan en los pet shops, de todo tipo de material, longitud y colores. Como sabemos, las correas no solo sirven para atar al perro cuando se porta mal, o para sujetarlo cuando llegan visitas al hogar y no queremos que les salte. Las correas caninas son el elemento fundamental de paseo cuando llevamos a nuestra mascota a caminar por la calle o a jugar a la plaza o al parque. El tema es que… si salir a pasear con correa es fundamental, ¿por qué no todos la usan?

Se hacen los interesantes caminando con el celular en la mano y el perro suelto al lado, pero la pregunta es: ¿son conscientes de que cualquier cosa mala puede pasar? Sí, te gusta que todo el mundo vea que tu perro te hace caso, camina a tu lado sin moverse un centímetro y si se aleja un poco, apenas lo llamás, viene. Pero ¿qué pasa si hay algún otro perro suelto no tan obediente como tu cánido y viene corriendo directo a tu mascota?, ¿cómo prevenís una tragedia sin recurrir a la correa?

¿Qué pasa si un día ese perro que creés supereducado no te obedece y sale corriendo detrás de otro animal o de una pelota y te lo agarra un auto? Sí, cosas catastróficas suceden. No, no todos los accidentes pueden prevenirse. Son tonterías y falta de respeto. Puede que nuestro perro no sea agresivo, pero no siempre podemos adivinar su comportamiento al encontrarse con otros perros, con las personas que pasean por la plaza o con los niños que allí juegan. Y ellos no tienen la culpa, la responsabilidad es nuestra.

Es injusto a la vez que los dueños responsables de mascotas tengan que salir con un palo a pasear para usar en caso de riña, o que sean molestados por perros que andan sueltos, por más buenos que sean. La educación canina empieza en el hogar y sigue en la calle… Por esto y por mucho más, el uso de correa para salir a pasear perros debería ser obligatorio, porque el respeto al prójimo es una regla de convivencia fundamental para vivir en sociedad.