PITBULL, HAZTE FAMA Y ÉCHATE A DORMIR

Qué difícil salir de la sombra de otros, ¿no? Qué difícil resistir un “archivo”, como se repite habitualmente en los medios de comunicación en estos días. Esto no solo nos sucede a nosotros, humanos, que nuestra fama muchas veces nos condena, sino también a los perros, en especial a aquellos que encabezan la lista de los perros más peligrosos del mundo. Este es el caso particular del American Pitbull Terrier, una raza a quien su pasado la condena.

Los orígenes del Pitbull son muy inciertos y hay varias teorías al respecto de la nación que habría visto nacer la raza. Lo que sí se sabe es de dónde surge su nombre, un nombre que encierra un origen cruel, oscuro y que, lamentablemente, precede a su reputación. La palabra ‘pit’ en inglés significa “fosa”, lugar donde en una época hacían luchar a los Pitbulls contra ratas o contra otros perros. Claro que su fama en el reino del terror y la clandestinidad se debe más a lo que significa la segunda parte de su nombre: ‘Bull’ es “toro” en inglés, porque estos animales enormes eran dignos contrincantes de la bravura de esta raza canina, a la que hacían luchar con fines non sanctos.

Es que ya desde sus más remotos orígenes, cuando aún esta raza no existía como tal y su fisonomía era bastante diferente a la de los American Pitbull Terriers actuales, estos perros eran los protagonistas de un espectáculo sangriento: los romanos los hacían luchar entre ellos para divertir a la plebe. Es entendible entonces porqué siempre se asocia a los Pitbulls con la agresividad.

Cuando esta raza llegó a Gran Bretaña no corrió mejor suerte. Los carniceros vieron en estos perros de porte fuerte una buena forma de hacer dinero. Osos y jabalíes también fueron de la partida para enfrentarse a sus ejemplares en luchas clandestinas. El dinero manchado con sangre corría por Inglaterra y otros países, aunque estas peleas de perros estuviesen prohibidas en todo el territorio.

Aun cuando en su arribo a América la raza comenzó a utilizarse en los ejércitos, y también como perros de trabajo, el Pitbull tenía un pasado difícil de olvidar. Fueron incluso perros de pastoreo, sirvieron como animales de guardia, y hoy en día, además de ser grandes perros de compañía, también se los utiliza como perros de terapia. De todas maneras, el cielo siempre es gris para el Pitbull, considerado por el periodismo como uno de los perros más peligrosos del mundo, junto con el Rottweiler y el Dogo Argentino.

¿Cómo escaparle a la fama, pobre perro Pitbull? ¿Cómo lograr que dejen de hablar de él en la tele y en los diarios cuando hay muchos ejemplares de la raza atacando y matando que pasan a ser la noticia del día? Sí, tiene un cuerpo fornido y unas mandíbulas que meten miedo, pero en realidad el estándar de la raza Pitbull habla de estos como perros de carácter dócil y temperamento equilibrado. Claro, otro tema son las cruzas raras que se dan a partir de la moda. En épocas en que la inseguridad aprieta, son cada vez más los que, muchas veces con inconciencia, adquieren razas de guardia para que cuiden casas y negocios y protejan a su familia.

Pero como con otras tantas razas de perros que sufren una suerte similar, la culpa siempre se le echa al perro y no a los dueños, que suelen ser los que llevan a su casa un ejemplar de esta raza de la que saben poco y que no tienen la precaución de conocerla con anterioridad, de estudiarla, y de otorgarle al cachorro los cuidados más básicos, como cariño y una buena educación canina.

Por supuesto, el pasado del Pitbull es oscuro y su fama terrible, pero para que un perro, de cualquier raza, sea agresivo y llegue a pelear en una fosa con un toro, se lo debe someter a malos tratos, a aislamiento, a convertirse en un mero objeto equivalente a una olla de oro que genera dividendos y orgullo para su cruel dueño.

En cambio, si a un Pitbull se lo adquiere con conciencia en un criadero de raza serio y respetable, se lo ama, se lo atiende y se lo mima, pero además se le proporciona un buen adiestramiento canino, y se lo sociabiliza desde cachorro haciéndolo estar con otra gente y, sobre todo, con otros perros, tendremos en nuestro hogar a un perro ideal para la familia y los chicos y no un arma cargada, como nos quieren hacer creer los medios de comunicación. La educación canina es fundamental para la convivencia con cualquier perro, pero en especial con los injustamente famosos American Pitbull Terriers.